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Cómo mejorar la luz natural en casa con lucernarios y claraboyas

La luz natural cambia por completo una vivienda: hace los espacios más agradables, reduce el uso de luces durante el día y ayuda a mantener una temperatura más estable. Cuando una estancia es profunda o no tiene ventanas a fachada, los lucernarios y claraboyas (aberturas en la cubierta con cierre transparente) son una solución muy eficaz si se planean bien.

Antes de abrir un hueco ¿qué conviene valorar?

Empieza por el espacio que quieres iluminar. En pasillos interiores, baños sin ventana o salones muy profundos, la luz que llega desde el techo suele repartirse mejor que la que entra por un lateral. Observa a qué horas usas esa estancia y en qué momentos notas falta de luz. Con eso, podrás decidir dónde colocar el lucernario y cuánto debería medir. En zonas alargadas suele funcionar mejor repartir varios huecos pequeños que uno grande: así la luz queda más uniforme.

Colocación inteligente

El lucernario no tiene por qué ir en el centro exacto. Lo importante es evitar deslumbramientos. Si debajo hay una mesa de trabajo con pantallas o un sofá frente a la tele, desplázalo unos centímetros para que la luz caiga de forma agradable. En dormitorios, separarlo del cabecero también ayuda al confort. En baños y vestidores, un acabado traslúcido mantiene la privacidad sin perder claridad.

El vidrio que elijas marca la diferencia

Olvida los nombres raros: piensa en dos preguntas sencillas.

¿Quiero que conserve mejor la temperatura?
El vidrio con tratamiento bajo emisivo reduce pérdidas de calor y mejora el confort.

¿Quiero que entre luz pero no demasiado calor en verano?
El vidrio con filtro solar deja pasar la claridad y corta parte de la radiación que calienta. Por fuera se ve casi como un cristal normal.

Si te preocupa la privacidad o buscas una luz más suave, añade un difusor (vidrio esmerilado o policarbonato translúcido): no verás el cielo nítido, pero la estancia se ilumina de forma homogénea.

En climas como la Bahía de Cádiz suele bastar un doble vidrio con buen tratamiento bajo emisivo y, si la cubierta recibe mucho sol, con filtro solar. El triple vidrio solo compensa en casos muy específicos, como huecos muy grandes o necesidad acústica especial.

¿Fijo o practicable?

Un lucernario fijo solo ilumina y requiere menos mantenimiento.
Un lucernario practicable también ventila. Al abrirlo, el aire caliente sube y sale por arriba (efecto chimenea) y entra aire más fresco por ventanas bajas. Es especialmente útil en buhardillas y estancias bajo cubierta. Si te resulta alto, existe la apertura motorizada con mando y sensor de lluvia para que se cierre de manera automática.

 

Control de luz y temperatura

Incluso con un buen vidrio, habrá horas del día con mucha claridad. Un estor interior traslúcido suaviza la luz de mediodía y evita brillos en pantallas. Si notas calor en verano, además del estor puedes colocar una lámina selectiva en el vidrio, esto reduce el calentamiento sin dejar la estancia a oscuras.

Detalle constructivo y estética

El éxito no está solo en el vidrio: los remates con la cubierta y los sellados son clave para que no haya filtraciones. Pide perfiles con marcos esbeltos (entran más luz) y un acabado que combine con tu techo. Si colocas el lucernario sobre un patio interior o sobre una zona con plantas dentro de la vivienda, la luz cenital iluminará ese verde y el espacio se verá más vivo y natural. No es una ‘vista’ como la de una ventana, pero la luz que entra desde arriba hace que el patio o el jardín interior actúe como reflector y aporte una escena agradable.

Cuidado y mantenimiento

No es complicado: limpieza del vidrio un par de veces al año, repaso visual de juntas y canales de desagüe tras lluvias, y un vistazo a los herrajes si es practicable. Si notas que entra menos luz de lo normal, suele ser simplemente suciedad acumulada.

Un plan sencillo para decidir

  1. Elige la estancia que más lo necesita y define el momento del día en que falta luz.
  2. Marca la zona del techo donde la luz te vendrá mejor (evitando deslumbrar).
  3. Piensa si necesitas ventilar; si es así, opta por un lucernario practicable.
  4. Instala doble vidrio bajo emisivo y, si tu cubierta es muy soleada, añade filtro solar.
  5. Prevé un estor para ajustar la luz cuando lo necesites.

Un lucernario bien resuelto no es solo “poner un cristal en el techo”: aporta luz natural durante el día y puede mejorar el confort si se controla el calor estival. En climas como Cádiz, esto exige elegir bien el vidrio y prever control solar y ventilación para evitar sobrecalentamientos. Si quieres, reviso tu plano o fotografías de las estancias y te propongo tamaño, ubicación y modelo con un pequeño esquema de obra y presupuesto orientativo.